La
educación durante la Ilustración Española
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| Gaspar Melchor de Jovellanos |
En la visión de la universidad el Padre Feijoo pone en
marcha el proceso que intenta mejorar la esta institución. Igualmente defiende
la selección previa con el fin de que sólo lleguen
a las aulas los estudiosos.
El portugués Verny publica “El verdadero método de estudiar” en ella realiza una dura
crítica a todo aquello que era usual en las aulas de la Península Ibérica, ataca al escolasticismo
y a los Jesuitas, y
sucedió con este texto lo que una década más tarde con el “Emilio” de Rousseau.
Pablo de Olavide, proponía la nacionalización de la Universidad, la primacía
de ésta sobre los colegios o no dejar
acceder a las aulas ni a los pobres ni a los religiosos.
En la educación superior, la expulsión de los Jesuitas fue
el chispazo próximo y oportuno para intentar la pretendida mejora, cuya
necesidad, ya se venía sintiendo
y gestando en varias partes.
Se buscaron elaborar un plan general de estudio para todas las Universidades del país, pero este planteamiento fue
abandonado porque se encontraron con mucha resistencia por parte del sector conservador ya que
no se consideraba la educación un problema
de Estado.
El cambio deseado por la mayoría de los ilustrados,
afectaba a dos puntos fundamentales:
a) el gobierno de la
Universidad y b) el sistema de provisión de cátedras. Para el primero se
pedía una centralización y secularización
de las Facultades, pero, como estaban
sostenidas por rentas eclesiásticas de las que el Estado no podría prescindir, se
acometió con prudencia y cautela el programa centralizador.
A su vez, el problema de las Cátedras, era
uno de los más espinosos que se presentaban, pues había muchos intereses creados para cubrir las plazas
vacantes dejadas por los expulsados.
Por esto, se habían formado los dos bandos
irreconciliables: manteístas y colegia1es, inclinándose la balanza a favor de los últimos.
Por eso hubo una fuerte
presión al rey, por parte de los manteístas, a fin de que se terminara con tales abusos.
Campomanes
propuso la uniformidad de cátedra antes las dos categorías existentes: cátedras de
regencia y cátedras a perpetuidad, decidiéndose por la primera, debido a
protestas se convertían todas las cátedras en perpetuas y serían convocadas a
concursos abierto en todas las universidades.
En los nuevos planes de estudio como no pudo hacerse el Plan
General para todas las Universidades, se ordenó planes de estudios para cada
centro, siguiendo unas directrices del Consejo, pero dejando libre albedrío a cada facultad para su confección. Entre otras
innovaciones que introdujeron fue la sustitución del dictado en las clases por
libros de textos.
Las causas del fracaso en las reformas para una renovación
fueron múltiples. Entre ellas podemos mencionar a los colegiales y sus
aliados, las órdenes religiosas que sentían perder sus privilegios. Otra fue la falta de
uniformidad y el número elevado
de centros. También
la insuficiencia de recursos económicos para dotar las nuevas
cátedras y por último, la deficiente
preparación de los reformadores y profesores para llevar a cabo tal proyecto.
Durante
el reinado de Carlos IV podemos decir, que en
este periodo la política seguida fue de oposición abierta contra las
universidades. Estas empezaron a convertirse en uno de los focos más
poderosos de agitación revolucionaria, debido a ello se eliminaron cátedras y
colegios mayores, el ministro Cabarrús pide la desaparición de las universidades
y el ministro Caballero las reduce de veinte a nueve.
En cuanto a la educación no universitaria, los docentes de
primera enseñanza eran muy heterogéneos; en algunas partes, "los
sacristanes asumían las funciones del maestro", también había
maestros aprobados que ejercían por
libre y en otros lugares "el maestro no atendía a la enseñanza por
hacer oficio de notario, de herrador,
etc".
Referente a la formación que recibía la mujer en el
dieciocho era muy rudimentaria, reduciéndose su instrucción en la mayoría de
los casos, a las labores domésticas y a ciertas preces de nuestra religión. Esto que sonaría a machismo en nuestros días, nos refleja
fielmente la mentalidad general de aquella época.
Jovellanos: el hombre y el pedagogo
Teoría sobre la educación de Jovellanos
Dentro de la educación, Jovellanos distingue tres conceptos
afines:
El primero es la mera instrucción en las formas del trato social o reglas de buena crianza.
En segundo lugar,
cita el adiestramiento que no debe confundirse con la educación.
Por último, reserva el nombre de educación a la comunicación de verdades
(saberes) metódicamente concebidas. No se trata, pues, de una educación difusa sino sistemática o metódica. Jovellanos también se pronuncia
en contra del autodidactismo.
La educación para Jovellanos no pasa de ser una función de la inteligencia
puesto que se apoya en la instrucción. Jovellanos no admite una instrucción que no esté al servicio
del
perfeccionamiento moral del alumno o educando.
Jovellanos no se olvida tampoco de la Educación física que ha de
tener por objeto el perfeccionamiento de los movimientos y de los actos naturales del hombre aumentando su fuerza,
agilidad y destreza.
Cualidades
de la educación jovellanista
Para Jovellanos la educación ha de tener
las siguientes cualidades:
A – Ha de ser fuente de felicidad:
Cuanto mejor sea la instrucción de un pueblo, los errores y la
corrupción de sus miembros será
menor, los gobiernos servirán mejor a sus súbditos, desaparecerán las guerras
y mejorarán las condiciones de la vida humana.
B – Ha
de ser popular:
Jovellanos piensa lo mismo que los demás ilustrados: hay que derribar el muro que separa la aristocracia
refinada del resto del pueblo ignorante. Para conseguirlo hay que crear
escuelas hasta en los rincones más apartados
del país.
C – La
educación ha de ser universal y cristiana:
La educación debe unir razas y fronteras hasta llegar a una visión unitaria de la humanidad. Jovellanos, cristiano convencido, distingue entre una visión
filantrópica de la educación y una concepción profundamente cristiana.
D – La
educación ha de ser, siempre
que se pueda, bilingüe:
Sólo de esta manera, afirma, se podrá llevar la ilustración hasta los más recónditos lugares
de la geografía española porque el lenguaje es el principal instrumento de la instrucción

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